lunes, 17 de julio de 2017

Pasión.

Me asombran algunas canciones evangélicas, en especial las que incluyen frases extraordinarias como esta, u otras semejantes.
No sé si ese fraseo será literal o alegórico.
A veces la liturgia nos lleva a expresiones que no entendemos o no cultivamos en la vida real.
Se transforman en dichos dominicales que tienen cierto signo de espiritualidad, que elevan el alma pero al traspasar la puerta del templo –y volver a la cotidianeidad- olvidamos.
¿A qué nos referimos realmente cuando hablamos de pasión?
Pasión por Dios.
No hay pasión sin sufrimiento.
En sí misma la palabra "patior" (latín) significa sufrir.
La pasión de Cristo es la mayor imagen de lo extrema que puede llegar a ser si se practica en el sentido estricto.

¿Qué estamos diciendo cuando nos declaramos apasionados por Dios?
¿Implica que Él es nuestro único centro-eje-foco-principio y fin de adoración?
¿Que nuestros afectos se someten a su voluntad?
¿Estará Él presente en el día a día de mi realidad?
¿Qué la devoción será más que un hobby de domingo?

Declarar  pasiones -cualquiera que esta sea- me suena un poco jactancioso.
Personalmente me parece una grandilocuencia hacer alarde de una relación con Dios, una presunción de una espiritualidad que no poseo (aspiro sin duda) y que si la tuviera no podría vocearla como un consecuencia de lo virtuosa que he sido o como una conquista personal.
Si de algo estoy segura es de mis debilidades.
Más allá de toda duda, conozco mi tramposo corazón que más de una me ha jugado. 
Sé más de mis carencias que ningún otro tema.
Solo puedo aferrarme cada día a la gracia soberana, a la misericordia abundante, al amor inalterable de Dios. 

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"... el Señor nuestro Dios,
 el Señor es uno. 
Y amarás al Señor tu Dios 
con todo tu corazón, 
y con toda tu alma,
 y con todas tus fuerzas.

Deuteronomio 6:5-6 

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(Fotografía: Flor de la Pasión)

4 comentarios:

Fernando dijo...

Así es, Ojo Humano. Pero incluso esto ocurre en una escena muy importante del Evangelio. ¿Qué quiere decir el mandato del Antiguo Testamento de "amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo?". ¿Qué significa ahí "amar"? ¿Puede uno obligarse a amar, no es algo espontaneo? Y ¿qué pasa si uno no es muy afectuoso, como es mi caso? ¿Basta con esforzarse, por ejemplo esforzarse por orar o esforzarse por ayudar a los demás, aunque uno no sienta pasión -como decías tú- o amor o entusiasmo?

Fernando dijo...

Olvidé decir: mandato del Antiguo Testamento que Jesús le recuerda al escriba preguntón.

ojo humano dijo...

Estimado Fernando, yo creo que uno tiene que tomar la decisión de amar. Disponerse en manos del Espíritu Santo, a nuestra manera no se puede ni amar ni hacer nada merecedor del Reino. Yo creo que uno tiene la disposición del corazón nada más, porque ¿cómo siendo pecadores podríamos acercarnos a un Dios Santo?
No solo es Su Gracia sino también eso que dice el apóstol, que El produce en nosotros "el querer como el hacer".
En eso yo estoy dispuesta y siempre esperando en Su bondad.

Silvia Parque dijo...

Encuentro en tu blog, palabras para "cosas" que yo he estado "viviendo" (no sé si pensando).
Sobre amar a Dios, en cuanto a lo que dice Fernando, yo empecé mi relación cristiana con Él, dejándome amar y reconociendo que solo quería ser amada; luego pasé a querer amarle. Uno no es sino lo que es y eso se le ofrece a Dios, creo.